Con la llegada del verano aparecen también los temidos parásitos, y aunque no debemos bajar la guardia durante todo el año, es en esta época donde se produce la máxima proliferación y se hace imprescindible proteger a nuestro perro frente a riesgos para su salud.

Existen distintos tipos de parásitos, muchos de ellos pueden suponer en mayor o menor medida, una amenaza para la salud de nuestro perro provocando desde irritaciones de piel hasta el desarrollo de graves enfermedades. Los parásitos más frecuentes de nuestras mascotas son:

• Las pulgas se alimentan de la sangre de nuestros perros, los producen picores, dermatitis en su piel, e incluso poder ser el vehículo para la introducción de otros parásitos.

• Las garrapatas suelen fijarse en zonas finas de la piel. Tienen potentes piezas bucales para atravesar la piel e irritarla. Pueden ocasionar, además de infecciones en la piel, la anemia de nuestro perro.

• Flebótomos. La Leishmaniosis es una temida enfermedad de la zona mediterránea, que se transmite a través de unos mosquitos.

Hay varias fórmulas para prevenir o repeler estos insectos muy eficaces rápidos y económicos como son:

Las pipetas: Todas ellas tienen duración de un mes. Los perros no deberían mojarse o lavarse o champú durante las 48 horas después del tratamiento.

Los collares: Contiene como sustancias activas imidacloprid y flumetrina. Ambas se liberan continua y lentamente a bajas concentraciones. Además no se altera su composición en contacto con el agua. Imidacloprid es activo contra los estadíos larvarias de las pulgas, las pulgas adultas y los piojos. El medicamento tiene un efecto repelente (antialimentación) contra las garrapatas previniendo que los parásitos repelidos ingieran sangre, por lo que indirectamente ayuda a disminuir el riesgo de contraer enfermedades caninas de transmisión vectorial. Previene la formación de huevos fértiles por su efecto letal sobre las garrapatas hembras. .